La presión correcta de tus llantas (y por qué se revisa en frío)
El número correcto no está en la llanta: está en tu carro. Aquí te decimos dónde encontrarlo, por qué se mide con las llantas frías y qué te está avisando el foquito del tablero.
En frío
¿Cuánta presión llevan mis llantas?
La que dice la calcomanía de tu vehículo, no la que dice la llanta. Esa calcomanía está casi siempre en el marco de la puerta del conductor, y a veces en la tapa de la gasolina o en el manual del carro.
Ese número lo puso quien fabricó tu carro, tomando en cuenta cuánto pesa, cómo trae la suspensión y cuánta carga aguanta. Por eso el número correcto cambia de un vehículo a otro aunque traigan la misma medida de llanta.
En el costado viene una presión máxima: es el límite que esa llanta aguanta con seguridad, no la que le toca a tu carro. Si la inflas hasta ese número, la llanta va dura, agarra menos y se te gasta del centro del dibujo.
¿Por qué se revisa la presión en frío?
Porque rodar calienta el aire y sube la presión: si mides después de manejar, el número te sale más alto de lo real y acabas dejando las llantas bajas. “En frío” quiere decir que el carro lleva al menos tres horas parado.
Por eso lo mejor es medirlas en la mañana, antes de salir. Y si no te quedó de otra que medirlas calientes, no les saques aire para “ajustarlas”: vuelve a medir en frío y ahí sí corrige.
¿Cada cuándo la reviso?
Una vez al mes, y siempre antes de un viaje largo. Las llantas pierden aire solas, poco a poco, aunque no tengan ningún piquete — es normal y por eso hay que revisarlas seguido.
Y revisa también la de refacción. Es la llanta que nadie toca hasta el día que la necesita — y ese día, si está desinflada, no te sirve de nada.
Con las llantas radiales de hoy casi nunca se puede saber si les falta aire nada más de verlas: el costado se pandea un poco aunque estén bien infladas. Usa calibrador — es la única manera de saber.
¿Por qué se me prende el foquito en cuanto entra el frío?
Porque el aire se encoge con el frío. La presión baja alrededor de una libra por cada 10 grados Fahrenheit que baja la temperatura, y del verano al invierno esa caída se va juntando: varias libras menos en las cuatro llantas al mismo tiempo. Si ya venían un poco bajas, ese empujón del frío es el que prende el foco.
Eso no significa que la llanta esté mala: significa que necesita aire. Ponle hasta el número de la calcomanía, midiendo en frío, y sigue tu camino.
¿Qué me está diciendo el foquito del tablero (TPMS)?
Que a por lo menos una de tus llantas ya le falta bastante aire. Por norma federal, ese foco tiene que prenderse cuando la presión está 25 % o más por debajo de la que recomienda el fabricante de tu carro.
O sea que el foquito avisa tarde: para cuando se prende, la llanta ya lleva rato trabajando baja. Por eso conviene medirla con calibrador una vez al mes aunque el foco esté apagado.
¿Qué pasa si ando con las llantas bajas?
La llanta se flexiona más de la cuenta y se calienta, y ese calor es una de las causas principales de que una llanta falle en carretera. Además se gasta de las dos orillas, el carro frena más largo y te rinde menos la gasolina.
Y sí se nota en la bomba: por cada libra de presión que le falta al promedio de tus llantas, el rendimiento de gasolina baja como 0.2 %. Traerlas bien infladas lo mejora en promedio 0.6 %, y hasta 3 % en los casos peores.
¿Y si le pongo de más?
Tampoco conviene. Con presión de más la llanta va dura, toca el suelo con menos hule, se siente cada bache y se gasta del centro del dibujo. El punto no es “más aire”: es el número que dice tu calcomanía.
Los taponcitos de la válvula sí importan
El tapón de la válvula mantiene fuera el polvo y la humedad, y ayuda a que la válvula selle bien. Si te falta uno, pídelo — es de las piezas más chicas y menos costosas que trae tu carro, y de las que más se extrañan.
¿Y aquí en el Valle, con este clima?
En Roanoke la diferencia entre la temperatura más baja y la más alta del día es de unos 20 grados Fahrenheit en promedio, según los registros del servicio meteorológico. Veinte grados son como dos libras de presión: poco para un solo día, pero suficiente para que una llanta que en la tarde leía bien, a la mañana siguiente lea baja.
Y en otoño, cuando entra un frente frío de una semana a otra, la caída es mucho más grande que la del día: por eso el foquito del tablero aparece tanto en las primeras mañanas frías del año.
La costumbre que te conviene: cuando cambie la estación, revisa las cuatro en la mañana, en frío, y ajústalas al número de la calcomanía. Te toma menos de lo que tarda en calentarse el carro.
Leer: Manejar en el Valle de Roanoke — llantas, montaña e I-81
Cuando vamos a un trabajo, con gusto te revisamos las cuatro llantas y la refacción, y te decimos cómo están y qué les conviene. Vamos a tu casa, a tu trabajo o a donde nos digas.
Preguntas sobre la presión
¿Le pongo la presión que dice la llanta?
No. El número del costado es la presión máxima que esa llanta aguanta, no la que le toca a tu carro. Usa el número de la calcomanía del marco de la puerta o el del manual del vehículo.
¿Cuánta presión lleva la refacción chica?
Casi siempre bastante más que tus llantas normales, y el número viene escrito en el costado de esa misma llantita. Revísala de vez en cuando: ahí guardada también pierde aire.
¿Puedo saber si están bajas nada más de verlas?
Casi nunca. Con las llantas radiales de hoy el costado se pandea un poco aunque estén bien infladas, así que a ojo no se distingue. La única manera de saber es con calibrador, o que alguien te las mida.
Se me prendió el foquito y las llantas se ven bien. ¿Qué hago?
Mídelas en frío las cuatro y compara con el número de la calcomanía: lo más común es que una traiga bastante menos aire. Si después de inflarla se vuelve a bajar en unos días, tiene una fuga y hay que revisarla — con gusto vamos a verla.
¿Te revisamos las llantas?
Agenda un trabajo menor y vamos a donde estés. Te decimos cómo están las cuatro, sin rodeos.